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AGENDA


Sorolla en las Escuelas de Artesanos

 

EXPOSICIÓN 17 enero - 14 marzo 2008

Esta exposición se propone mostrar y compartir con la sociedad valenciana los primeros dibujos de un jovencísimo Joaquín Sorolla durante su etapa de estudiante en las Escuelas de Artesanos de Valencia.
Sorolla llegó a Artesanos en 1876 y durante tres años asistió a sus clases nocturnas de dibujo, que ya entonces gozaban de enorme prestigio en los círculos artísticos.
Inéditos hasta ahora para el público, los trabajos, notas y demás huellas de la presencia del artista en Artesanos ya anuncian al gran pintor que hoy conocemos. Aquí disfrutó del aprendizaje de maestros como Cayetano Capuz y se preparó para las siguientes etapas de su formación pictórica en la Escuela de Bellas Artes y en el pensionado de pintura de Roma de la Diputación de Valencia, que le fue concedido en 1884.
Los tres cursos que Sorolla pasó en estas aulas resultaron cruciales en su formación pictórica y también en la personal, a juzgar por el grato recuerdo que siempre guardó de esta etapa y que se encargó de transmitir a su ámbito familiar: su único hijo varón, llamado como él, escenificó ese aprecio donando a las Escuelas de Artesanos en 1934 el cuadro Ramillete de mandarinas, también mostrado en esta exposición.
La vinculación afectiva del pintor con las Escuelas se mantiene en la actualidad a través de su biznieta Blanca Pons-Sorolla, que ha viajado a Valencia para estar presente en la inauguración de Sorolla en las Escuelas de Artesanos.
Por su parte, las Escuelas de Artesanos no pueden más que sentirse orgullosas de contar con Sorolla entre los más de 200 000 estudiantes que han pasado por estas aulas a lo largo de 140 años de historia docente y de poder descubrir a los alumnos de hoy la figura de un pintor genial que fue y es “uno de los nuestros”. Sirva también esta exposición como modesto pero entrañable homenaje de esta institución hacia un artista que, superados los vaivenes de modas y oportunismos artísticos, ocupa un merecido lugar de honor en la Historia del Arte.

Presidente del Patronato Fundación Escuelas de Artesanos
ANTONIO SALINAS VILA

Coordinación
JOSÉ MARÍA PIZCUETA MATEU

Montaje y diseño
ENRIQUE MARZAL LUCAS
JOSÉ MARTOS BERMUDO
CASA VIGUER

Documentación
LUISA SEMPERE VILAPLANA
SOFÍA VIVANCOS COMES
JOSÉ LUIS BONET GAMBORINO

Colaboración
FELIPE GARÍN LLOMBART
MERCEDES DE LA FUENTE GARCíA
FEDERICO GARCíA ROCA
ANTONIO VIME CALVÓ
ENRIQUE ALONSO SALA
SECRETARÍA ESCUELAS DE ARTESANOS

Diseño Gráfico
JORGE GARCÍA-FAYOS

HORARIO DE VISITAS:

Lunes a viernes de 18'00h a 20'30h | sábados 10'00h a 13'00h

Obras y elementos expuestos

2

Ramillete de mandarinas,1904
Óleo sobre lienzo, 64 x 33 cm
Joaquín Sorolla y Bastida
Donación de Joaquín Sorolla García

Es una de las pocas obras no inéditas de esta exposición. Ha sido mostrada al público en dos ocasiones y fue donada en 1934 a las Escuelas de Artesanos por Joaquín Sorolla García, hijo del pintor.
El cuadro representa una curiosa asociación de regionalismo y modernismo y fue pintado en Alzira en 1904.

 

4
Estudio de pies,1878
Lápiz compuesto, carbón y toques de clarión sobre papel,
31,5 x 44 cm
Joaquín Sorolla y Bastida
Etapa de estudiante en Escuelas de Artesanos

Esta obra inaugura la serie de cuatro dibujos de formación que se conservan en las Escuelas y que se conocen con el título genérico Principios de Sorolla. Están inspirados en unas litografías de un método francés, llamado Método Julien, que se colgaban en las paredes del aula para que los alumnos las copiaran.

 

6
Exótico, 1878
Lápiz compuesto, carbón y toques de clarión sobre papel, 52,5 x 42,5 cm
Joaquín Sorolla y Bastida
Etapa de estudiante en Escuelas de Artesanos

Es una escena orientalista que representa a un árabe y una odalisca. El soporte empleado, muy habitual en las clases de dibujo de Cayetano Capuz, es el papel continuo pardo que, en este caso, ha sido previamente teñido de color sepia, lo que produce un efecto llamativo y original.

 

8
Concepción de los Venerables, 1879
Lápiz compuesto, carbón y toques de clarión sobre papel, 58,5 x 42 cm
Joaquín Sorolla y Bastida
Etapa de estudiante en Escuelas de Artesanos

Es una reproducción de la famosa Inmaculada que Murillo pintó para el altar de la iglesia del Hospital de los Venerables de Sevilla. Por esta ilustración Sorolla recibió en 1879 un premio de pintura, consistente en una caja de colores con una elogiosa dedicatoria grabada en una placa de plata.

10
Niño dormido, 1878-79
Lápiz, carbón y toques de tinta sepia sobre papel,
40,5 x 52 cm
Joaquín Sorolla y Bastida
Etapa de estudiante en Escuelas de Artesanos

Esta original ilustración cierra el ciclo de los llamados Principios de Sorolla. Representa a un niño plácidamente dormido en medio de un frondoso jardín. Resulta curioso observar cómo, si se quita la imagen del jardín, la composición recuerda a las fotografías de niños difuntos que los familiares solían hacer en la época para preservar el recuerdo del ser querido.

 

Documentos académicos


·  Memorias de los cursos 1876-77 y 1878-79: alumnos premiados
·  Libros de matrícula
·  Diploma

 

JOAQUÍN SOROLLA Y BASTIDA
(Valencia 1863-Madrid 1923)

El pintor Joaquín Sorolla y Bastida nace en Valencia el 27 de febrero de 1863, primogénito de los propietarios de una modesta tienda de telas, Joaquín y Concepción, que al año siguiente serían padres de una segunda hija, Concha.
Cuando apenas cuenta dos años, Sorolla pierde a sus padres en el transcurso de pocos días durante el verano de 1865, víctimas del cólera, y los dos hermanos son adoptados por una tía materna y su marido, cerrajero de profesión.
Hacia los doce años el joven Joaquín ya ha dado sobradas muestras de su inclinación a la pintura y su tío le matricula en las clases nocturnas de dibujo de las Escuelas de Artesanos, una institución fundada en 1868 que ya entonces contaba con enorme prestigio en las enseñanzas artísticas. Entre su profesorado figuraba el escultor Cayetano Capuz, que dará clase al aprendiz de pintor.
Desde Artesanos, el joven Sorolla da el salto a la Escuela de Bellas Artes de Valencia en 1878, donde ampliará su formación y conoce a otro estudiante, Tono García, hijo de un fotógrafo que se convirtió en mecenas de Joaquín, y hermano de Clotilde, su musa y mujer pocos años después.
Empieza a cosechar sus primeros éxitos, recibe un pensionado en Roma y cuando vuelve a España en 1888, ya casado, decide irse a Madrid. Allí nace su primera hija y se entrega a la prolífica actividad pictórica que desarrollaría durante toda el resto de su vida: Exposición Nacional de Bellas Artes, Exposición Internacional de Múnich, Salón de la Sociedad de Artistas Franceses de París, Exposición Internacional de Chicago, de Viena, Venecia...
Años de duro trabajo durante los que Sorolla vuelve con frecuencia a Valencia para pasar las vacaciones en familia —ya es padre de tres hijos— y seguir pintando en las playas de Denia, Jávea, la Malvarrosa o el Cabanyal.
Al empezar el siglo XX Joaquín Sorolla es ya un artista reconocido, solicitado y cotizado. De sus manos ya han salido obras emblemáticas como El grito del Palleter (1884), El padre Jofré protegiendo a un loco (1887), Clotilde en la playa (1891), El beso de la reliquia (1893), ¡Aún dicen que el pescado es caro! (1894), La bendición de la barca (1896), Retrato de María Guerrero (1897) Fin de jornada (1900), o Triste herencia (1901).
Intelectuales como Unamuno u Ortega y Gasset, personajes de la alta sociedad o el propio rey Alfonso XIII posan en los años sucesivos para Sorolla, que piensa que la felicidad sólo puede lograrse siendo pintor y se dedica a ello con ahínco, aunque también a su familia, donde cree encontrar la estabilidad emocional que necesita para pintar. Quizá por eso retrata tantas veces a sus hijos y a su mujer, Clotilde, a la que escribía a diario cuando viajaba: “…eres mi carne, mi vida y mi cerebro…sin ti nada me importaría lo que hoy me preocupa”, le dice en una carta de 1907.
El año 1911 es especialmente movido para el pintor. Viaja a Nueva York y en enero inaugura una exposición en la Hispanic Society of America que visitan más de 100 000 personas. El éxito fue tan arrollador que, a finales de año, la Hispanic le ofrece un contrato de 150 000 dólares de la época para decorar la biblioteca. El resultado es Visión de España, los catorce paneles monumentales que pueden verse ahora en Valencia, por primera vez en nuestro país. Ese mismo año, la familia se traslada a vivir a la casa-estudio de la calle General Martínez Campos de Madrid, el precioso palacete que hoy es el Museo Sorolla.
El trabajo titánico para la Hispanic, los continuos viajes en busca de motivos y otros compromisos pictóricos empiezan a hacer mella en la salud del pintor hasta que enferma de gravedad en 1920, mientras pintaba en el jardín de su casa a la mujer del escritor Pérez de Ayala. Éste cuenta en un artículo cómo Sorolla intentó seguir pintando e ignorar el ataque de hemiplejía que acaba de sufrir, del que no se recuperaría.
Joaquín Sorolla murió el 10 de agosto de 1923 en Cercedilla (Madrid). Tenía sesenta años y sus restos mortales se trasladaron en tren a Valencia. Aquí la comitiva fúnebre se detuvo ante el Círculo de Bellas Artes y el Ayuntamiento antes de ser enterrado en el cementerio de la ciudad.

 
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